Nunca uses tu tarjeta de crédito para pagar la compra en el supermercado, dicen los expertos
- Harley Nuñez

- 3 nov 2025
- 2 Min. de lectura

La comodidad de “pagar después” puede transformar la cesta diaria en deuda recurrente; los especialistas recomiendan reservar el crédito para compras puntuales o donde haya ventajas concretas.
La costumbre de deslizar o acercar la tarjeta de crédito en la caja del supermercado es ya la norma en muchos países, pero economistas y asesores financieros advierten que ese gesto cotidiano puede esconder riesgos importantes para las finanzas familiares. Expertos señalan que pagar con tarjeta de crédito reduce la percepción del gasto y facilita compras impulsivas, además de poder implicar intereses y comisiones si la operación se aplaza.
Por qué es peligroso usar crédito en gastos cotidianosVarios estudios y comunicados de especialistas en finanzas personales muestran que el uso habitual de crédito para gastos diarios (como la compra del supermercado) favorece el sobregasto por dos razones principales: psicológica y financiera. En lo psicológico, el pago con tarjeta desvincula el acto de pagar del “dolor” de perder dinero, por lo que tendemos a comprar más. En lo financiero, si el importe no se liquida al vencimiento y se opta por aplazar, los intereses de las tarjetas pueden encarecer notablemente la compra, llegando en muchos casos a tasas elevadas que hacen que el consumidor termine pagando mucho más por artículos básicos.
Cuánto puede costar “pagar después”Los expertos recuerdan que los intereses de financiación con tarjetas de crédito pueden superar fácilmente dobles dígitos anuales en muchas tarjetas, y algunas operaciones de pago aplazado llevan comisiones añadidas. Si una familia recurre habitualmente al crédito para cubrir la cesta de la compra, ese hábito puede generar un círculo de deuda difícil de romper. Por eso, la recomendación recurrente es usar la tarjeta de crédito solo en compras grandes o cuando se tenga la certeza de pagar el saldo en el próximo vencimiento.

Alternativas y buenas prácticas
Pagar en efectivo o con tarjeta de débito para compras rutinarias ayuda a tener un control real del flujo de caja y reduce el gasto impulsivo.
Reservar la tarjeta de crédito para compras planeadas y con calendario de pago claro (o para beneficiarse de recompensas cuando compense). Algunos analistas señalan que usar tarjetas con reembolso en comestibles puede ser rentable si se paga el total cada mes.
Revisar siempre el ticket en el TPV antes de aceptar el pago y conservar el comprobante en caso de discrepancias; además, vigilar la modalidad de pago que ofrece el comercio (si hay financiación con interés cero o promociones puntuales).
Contexto tecnológico y regulatorioAunque existen iniciativas para facilitar pagos aplazados sin intereses desde los propios terminales de venta (nuevas soluciones que algunos bancos y redes de pago están probando), los especialistas subrayan que esos productos pueden inducir a aumentar el importe medio de la compra y no están recomendados para gastos cotidianos. En cualquier caso, el consumidor debe informarse sobre condiciones, comisiones y sobre cómo afectaría al pago mensual.
Mensaje finalLa comodidad tiene un precio: pagar con tarjeta de crédito en el supermercado puede parecer inocuo, pero convertido en hábito puede erosionar el presupuesto doméstico. Los expertos aconsejan planificación, control y emplear crédito únicamente cuando sea estratégicamente conveniente.

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