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La culpa ha abandonado el grupo de WhatsApp: no todo el mundo se rinde al FOMO y a la presión social de estar en el chat



En un momento en que las conversaciones digitales parecen eternas, cada vez más personas deciden decir “basta” y abandonar grupos de WhatsApp. Pero lejos de hacerlo por impulso, lo hacen porque reconocen que la presión por estar siempre “en el chat” —y no perderse nada— ya no los define. La culpa, que antes acentuaba la permanencia, hoy pierde terreno ante decisiones más conscientes. Una nueva tendencia que revela cambios en la forma de vinculación digital.



Desarrollo:

  • Pertenecer a un grupo de WhatsApp no es solo recibir mensajes: hay expectativas de participación, respuestas, “estar al tanto”. Según la psicóloga social Ana Barrón López de Roda, abandonar un grupo digital puede equipararse a dejar un grupo presencial, pues involucra identidad, pertenencia y una cierta visibilidad social.

  • Una pieza clave en este fenómeno es el FOMO (miedo a perderse algo): la ansiedad de no estar presente, de no recibir el mensaje, de no seguir la conversación. Pero ahora, algunos usuarios resisten ese temor.

  • ¿Por qué se animan a dar el paso de salir de un grupo? El reportaje indica que cuando el chat ya no aporta —o incluso genera estrés—, optar por salirse puede verse como un acto de autocuidado digital. Por ejemplo, una traductora citada en el estudio lo hace con pragmatismo: “cuando ya no cumple su función”.

  • Los expertos recomiendan:

    • Dar una breve explicación al abandonar (“prefiero silenciar y revisar cuando quiera”) para evitar malentendidos.

    • Entender que desconectarse del chat no significa aislarse socialmente: pueden mantenerse los vínculos de otras formas más personales.

    • Revisar los límites personales: ¿Cuántos mensajes te generan malestar? ¿Cuántas notificaciones evitan tu descanso o concentración?


Conclusión:La era de la conectividad constante comienza a incorporar un nuevo valor: la desconexión sana. Salir de un grupo de WhatsApp ya no está necesariamente cargado de culpa, sino puede ser una señal de madurez digital. A medida que más personas toman el control de su atención y sus vínculos, se redefine lo que significa “estar presente”.

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