Cómo la actual “etapa asexual” de Hollywood puede afectar nuestras fantasías eróticas
- Harley Nuñez

- 30 oct 2025
- 3 Min. de lectura

En los últimos años el cine y las series de Hollywood muestran menos escenas sexuales explícitas o románticas de la forma tradicional. Entre las causas aparecen el movimiento , la normalización de coordinadores de intimidad en rodajes, el acceso masivo a pornografía fuera de las salas y un aumento —aunque aún limitado— de personajes asexuales en la ficción. ¿Qué impacto tiene ese apagón erótico en cómo imaginamos y construimos nuestras fantasías sexuales? Expertos en medios y sexualidad y estudios recientes aportan claves.
¿Qué está pasando en Hollywood?
Periodismo cultural y análisis de contenido señalan una reducción notable de escenas sexuales en películas y series mainstream desde principios de siglo, reforzada por cambios culturales tras me too y políticas de producción más cautelosas (intimacy coordinators, protocolos, mayor escrutinio). A la vez, ciertas representaciones de la asexualidad han pasado a primer plano en algunas ficciones —si bien siguen siendo escasas— y algunos críticos hablan ya de una “etapa” menos sexualizada en la pantalla.
¿Por qué podría transformar nuestras fantasías?
Menos estímulos eróticos “mainstream”: el cine y la TV —históricamente modelos fuertes para imaginar el deseo— están ofreciendo menos escenas que normalicen o inspiren fantasías heteronormativas o romántico-eróticas tradicionales. Esto puede llevar a que las fuentes de fantasía se diversifiquen (más pornografía online, fanfiction, ficciones indie).
Cambio en los guiones y tonos narrativos: cuando la sexualidad se trata con más cautela (o se omite), la carga erótica puede trasladarse a la insinuación, la tensión psicológica o a narrativas no sexuales —lo que altera el tipo de estímulos que alimentan fantasías.
Visibilización del espectro ace (asexual/gray/demisexual): mayor presencia simbólica o textual de identidades ace puede ampliar la comprensión social de la diversidad sexual, pero también cambia la “biblioteca cultural” de imágenes eróticas disponibles para la población general. Para algunas personas esto puede reducir modelos que antes inspiraban fantasías convencionales; para otras puede abrir espacio a fantasías no centradas en el acto sexual.
¿Todos reaccionan igual?
No. La investigación sobre fantasías eróticas dentro del espectro ace muestra gran heterogeneidad: hay asexuales que no experimentan fantasías sexuales, otros las tienen pero con contenidos distintos (fantasías no centradas en sí mismos o que involucran personajes ficticios), y poblaciones sexuales que cambian sus fuentes de excitación en función del contexto mediático. En otras palabras, los efectos dependen de la historia personal, la orientación y el acceso a otras fuentes eróticas.
Investigación y hallazgos relevantes
Un estudio comparativo del ACE spectrum (2024) y revisiones previas señalan que la expresión de fantasías y el deseo sexual varían ampliamente dentro del espectro asexual y que no son indicadores de patología, sino de diversidad. Esto es importante para interpretar cualquier cambio cultural: la ausencia de escenas sexuales en pantalla no “explica” quién tiene o no fantasías, pero sí modifica los referentes culturales.
Estudios sobre fantasía sexual muestran que una proporción significativa de personas asexuales reporta nunca haber tenido fantasías de tipo sexual, o que estas no implican a otras personas; por tanto la representación y la disponibilidad de estímulos en medios tienen distinta relevancia según grupo.

Qué dicen los expertos en medios y sexualidad
Críticos culturales reconocen que el retiro del erotismo cinematográfico puede ser una respuesta ética y técnica a abusos pasados y a la profesionalización de las escenas íntimas (coordinadores de intimidad), pero alertan que también empobrece el “imaginario erótico” compartido que alimentaba ciertas fantasías colectivas.
Sexólogos comentan que la fantasía es resiliente: si una fuente desaparece, las personas migran —a pornografía, literatura erótica, fandoms o erotismos más íntimos— y que la variedad de estímulos puede incluso enriquecer la creatividad erótica de algunas personas.
Riesgos y oportunidades
Riesgos: posible empobrecimiento de referentes para quien antes dependía del cine/TV; confusión pública sobre la sexualidad (p. ej. estigmatizar la asexualidad como “ausencia forzada” en vez de identidad legítima).
Oportunidades: impulso a representaciones más diversas (aromasexualidad, demisexualidad, relaciones no centradas en penetración), mayor cuidado ético en rodajes y estímulo a mercados creativos alternativos (ficción erótica, podcasts, obras indie).
Qué pueden hacer consumidores y creadores
Consumidores: diversificar fuentes de estímulo erótico con criterio (literatura, cine independiente, ficción creada por y para comunidades diversas), reflexionar sobre la diferencia entre representación y pornografía, y reconocer la pluralidad de deseos.
Creadores y productoras: equilibrar cuidado en rodajes con la necesidad de narrar la sexualidad de forma realista y plural; incluir consultoría y representación ace cuando corresponda para evitar borrados y estereotipos.

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