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Robot submarino halla extraordinarios nidos de peces bajo el hielo antártico mientras buscaban el barco perdido de Shackleton


Un vehículo remoto sumergible (ROV) desplegado en la región occidental del mar de Weddell ha descubierto más de 1.000 nidos circulares —organizados en patrones geométricos sorprendentes— excavados en el fondo marino y limpiados de detritos, un hallazgo inesperado realizado durante una misión que también buscaba el legendario barco de Ernest Shackleton.


El descubrimiento

Durante exploraciones en un área que hasta hace pocos años estuvo cubierta por la enorme plataforma de hielo Larsen C, el robot —identificado en comunicados como Lassie en la cobertura de prensa— filmó centenas y luego miles de cavidades redondas en el sedimento, muchas de ellas formando curvas y agrupamientos regulares. Los claros alrededor de cada dimple indican que fueron limpiados activamente —presumiblemente para depositar huevos— y algunos estaban vigilados por peces adultos.



¿Qué especies y qué tipo de nidos?

Los informes y las imágenes citan principalmente a peces antárticos del tipo conocido como icefish o especies relacionadas (en las piezas se menciona, por ejemplo, a individuos similares a la “yellowfin notie” / Lindbergichthys nudifrons en las observaciones). Las estructuras recuerdan nidos de puesta: un centro con grava o roca y un anillo despejado alrededor donde se disponen los huevos, un comportamiento de cuidado parental ya documentado en otras especies antárticas.


Contexto: por qué antes no se veía esto

Gran parte del área explorada estuvo cubierta por hielo de plataforma (y por eso inaccesible) hasta que el desprendimiento del gigantesco iceberg A-68 y otros cambios glaciarios en la región abrieron nuevas ventanas de acceso al fondo marino. Las recientes misiones robotizadas y las mejoras en cámaras y ROVs han permitido ahora observar ecosistemas que permanecieron más de una generación bajo el hielo.


Cómo se encontró mientras se buscaba al Endurance

La misión combinó objetivos: estudiar el ecosistema del lecho marino y, por otro lado, cartografiar y buscar vestigios del Endurance, el barco de Shackleton. Aunque la búsqueda del histórico naufragio ha sido un foco mediático en años recientes, el despliegue del ROV también permitió descubrir este “barrio” de nidos —un recordatorio de que la exploración polar suele traer sorpresas científicas además de historia—.



¿Por qué importa este hallazgo?

  1. Estrategias de reproducción bajo condiciones extremas: demuestra comportamientos de reproducción y cuidado parental a gran escala en ambientes polares fríos y oscuros.

  2. Biodiversidad y ecología del fondo antártico: revela que el lecho marino puede sustentar comunidades organizadas y densas, lo que tiene implicaciones para cadenas tróficas y ciclos locales de nutrientes.

  3. Cambio climático y acceso a hábitats antes ocultos: el comportamiento observado existe desde antes del desprendimiento de hielos, pero solo ahora puede documentarse; esto subraya cómo las transformaciones en el hielo redistribuyen la visibilidad (y el riesgo) de ecosistemas fragiles.


Qué dicen los científicos (resumen)

Los equipos a bordo han descrito las formaciones como “remarkable” (notables) y han sugerido que la densidad y la organización espacial apuntan a una colonia de puesta extensiva, no a eventos aislados. Los investigadores piden más trabajo —muestreos controlados, genómica y monitoreo temporal— para confirmar la especie exacta, el tamaño poblacional y la persistencia del sitio.


Riesgos y conservación

Descubrimientos así recuerdan la necesidad de evaluar áreas recién expuestas frente a pesca, ruido submarino, derrames o turismo científico no regulado. La Antártida y sus aguas circundantes están sujetas a acuerdos internacionales; los científicos y administraciones deberán valorar protección y planes de manejo para estas “ventanas” de biodiversidad recién descubiertas.

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