Presidente Abinader no asiste a misa de la Virgen de la Altagracia afectado por virus gripal
- Sandy Bismark

- 21 ene
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Higüey, La Altagracia.— El presidente de la República, Luis Abinader, no asistió este miércoles a la eucaristía de acción de gracias con motivo del Día de Nuestra Señora de la Altagracia, celebrada en la Basílica Catedral de Higüey, debido a un cuadro de virus gripal que afecta su estado de salud.
La información fue confirmada por la primera dama, Raquel Arbaje, a su llegada al templo, donde participó en la ceremonia religiosa junto a la vicepresidenta Raquel Peña, quien acudió en representación del mandatario.
Arbaje explicó que el jefe de Estado comenzó a presentar síntomas desde la noche anterior, incluyendo fiebre elevada y tos persistente, lo que le impidió asistir al acto litúrgico. “Tiene un virus gripal que comenzó anoche, con 38 grados y algo de fiebre y mucha tos. No me dejó dormir en toda la noche y esta mañana me dijo: ‘Raquel, no tengo fuerzas’. Es un virus gripal que nos da a todos”, expresó al ser abordada por periodistas.

Pese a la ausencia del presidente, la celebración religiosa se desarrolló conforme a lo previsto, con la participación de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, así como de miles de feligreses que acudieron a rendir homenaje a la patrona espiritual del pueblo dominicano.
"Devoción a la Virgen de la Altagracia''
Cada 21 de enero, la República Dominicana conmemora el Día de Nuestra Señora de la Altagracia, protectora del pueblo dominicano y una de las advocaciones marianas de mayor relevancia para la fe católica y la identidad nacional. Con motivo de esta festividad, miles de devotos se trasladan cada año a Higüey, provincia La Altagracia, como expresión de fe, agradecimiento o para cumplir promesas realizadas a esta imagen venerada.
En ese contexto, el historiador José Amable Durán Tineo destacó el profundo valor histórico y espiritual de la devoción a la Virgen de la Altagracia, señalando que su veneración se remonta a los inicios de la época colonial, cuando la imagen fue traída desde España.
Según explicó, con el paso del tiempo esta devoción se consolidó como un pilar esencial de la espiritualidad y la identidad dominicanas, al tiempo que se afianzó como símbolo de protección del pueblo. Recordó, además, que en 2022 se conmemoraron los 100 años de celebraciones oficiales en su honor, reafirmando su papel como figura central de la fe popular y madre espiritual de los dominicanos.

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