El otro frente de la diabetes: la amenaza silenciosa para la visión
- Harley Nuñez

- 5 nov 2025
- 2 Min. de lectura

La retinopatía diabética —la complicación ocular más grave de la diabetes— avanza como una “amenaza silenciosa” tanto en la República Dominicana como en el mundo: muchos pacientes no presentan síntomas hasta etapas avanzadas y, sin detección ni tratamiento oportunos, pueden sufrir pérdida visual irreversible.
Expertos y autoridades sanitarias advierten que el aumento de la prevalencia de la diabetes y la limitada cobertura de cribado ocular colocan a miles de dominicanos en riesgo de ceguera prevenible por retinopatía diabética. Mejor control glucémico, cribado sistemático y acceso a terapias modernas son las claves para frenar esta epidemia silenciosa.
Qué es y por qué importa
La retinopatía diabética ocurre cuando niveles altos de glucosa dañan los vasos sanguíneos de la retina, provocando desde microaneurismas y edema macular hasta hemorragias y desprendimiento retiniano. Al principio puede ser asintomática; cuando aparecen problemas visuales, a menudo ya existe daño significativo. Las guías clínicas recomiendan cribados regulares para detectarla a tiempo.
Situación en la República Dominicana
Según estimaciones recientes del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), la prevalencia de diabetes en adultos en la República Dominicana está entre las más altas de la región (≈17.6%), lo que se traduce en una carga importante de riesgo de complicaciones, incluida la retinopatía.
Medios locales y especialistas han reportado un incremento en consultas por problemas oculares asociados a diabetes, y llaman a fortalecer programas de detección oportunos en las zonas urbanas y rurales.
Datos globales relevantes
A nivel mundial, miles de millones de personas viven con alguna alteración visual; una fracción considerable de esa carga es prevenible o tratable si se actúa a tiempo. Estudios recientes estiman millones de casos atribuibles a retinopatía diabética y alertan sobre su creciente impacto en países de ingresos bajos y medianos.
Prevención y detección: qué recomiendan los especialistas
Cribado oftalmológico regular: personas con diabetes tipo 1 deben iniciar exámenes oculares periódicos según la guía (p. ej. 5 años tras diagnóstico en algunos casos); en diabetes tipo 2 se recomienda examen desde el diagnóstico y luego anual o según hallazgos. El acceso a cámaras de fondo y telemedicina puede ampliar la cobertura.
Control metabólico: mantener glucemia, presión arterial y lípidos dentro de objetivos reduce la progresión de la retinopatía.
Tratamientos disponibles: cuando la retinopatía avanza, hay terapias efectivas —inyecciones intravítreas anti-VEGF, fotocoagulación con láser, cirugía vitreorretiniana— que preservan o mejoran la visión si se aplican oportunamente.
Desafíos locales y propuestas prácticas
Cobertura desigual: muchas zonas fuera de los grandes centros carecen de programas de cribado y especialistas retina.
Educación y adherencia: pacientes que desconocen la relación entre diabetes y visión no acuden a controles regulares.
Soluciones posibles: implementar programas de detección con cámaras de fondo en atención primaria, usar sistemas de teleoftalmología/IA para priorizar derivaciones, campañas públicas sobre la importancia del examen ocular anual y asegurar acceso a tratamientos anti-VEGF y láser a precios asequibles. Programas pilotos en otras regiones han mostrado impacto rápido en detección y derivación temprana.
Llamado a la acción
Salud pública, sociedades médicas, aseguradoras y ONGs deben coordinar un plan nacional: campañas de concienciación, formación de personal primario para realizar foto-retinografías, estableciendo rutas claras de derivación a oftalmología y garantizando acceso a tratamientos —especialmente para poblaciones vulnerables— para reducir la ceguera prevenible por diabetes en la RD.

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