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El otro frente de la diabetes: la amenaza silenciosa para la visión



La retinopatía diabética —la complicación ocular más grave de la diabetes— avanza como una “amenaza silenciosa” tanto en la República Dominicana como en el mundo: muchos pacientes no presentan síntomas hasta etapas avanzadas y, sin detección ni tratamiento oportunos, pueden sufrir pérdida visual irreversible.

Expertos y autoridades sanitarias advierten que el aumento de la prevalencia de la diabetes y la limitada cobertura de cribado ocular colocan a miles de dominicanos en riesgo de ceguera prevenible por retinopatía diabética. Mejor control glucémico, cribado sistemático y acceso a terapias modernas son las claves para frenar esta epidemia silenciosa.


Qué es y por qué importa

La retinopatía diabética ocurre cuando niveles altos de glucosa dañan los vasos sanguíneos de la retina, provocando desde microaneurismas y edema macular hasta hemorragias y desprendimiento retiniano. Al principio puede ser asintomática; cuando aparecen problemas visuales, a menudo ya existe daño significativo. Las guías clínicas recomiendan cribados regulares para detectarla a tiempo.


Situación en la República Dominicana

  • Según estimaciones recientes del Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), la prevalencia de diabetes en adultos en la República Dominicana está entre las más altas de la región (≈17.6%), lo que se traduce en una carga importante de riesgo de complicaciones, incluida la retinopatía.

  • Medios locales y especialistas han reportado un incremento en consultas por problemas oculares asociados a diabetes, y llaman a fortalecer programas de detección oportunos en las zonas urbanas y rurales.


Datos globales relevantes

  • A nivel mundial, miles de millones de personas viven con alguna alteración visual; una fracción considerable de esa carga es prevenible o tratable si se actúa a tiempo. Estudios recientes estiman millones de casos atribuibles a retinopatía diabética y alertan sobre su creciente impacto en países de ingresos bajos y medianos.


Prevención y detección: qué recomiendan los especialistas

  1. Cribado oftalmológico regular: personas con diabetes tipo 1 deben iniciar exámenes oculares periódicos según la guía (p. ej. 5 años tras diagnóstico en algunos casos); en diabetes tipo 2 se recomienda examen desde el diagnóstico y luego anual o según hallazgos. El acceso a cámaras de fondo y telemedicina puede ampliar la cobertura.

  2. Control metabólico: mantener glucemia, presión arterial y lípidos dentro de objetivos reduce la progresión de la retinopatía.

  3. Tratamientos disponibles: cuando la retinopatía avanza, hay terapias efectivas —inyecciones intravítreas anti-VEGF, fotocoagulación con láser, cirugía vitreorretiniana— que preservan o mejoran la visión si se aplican oportunamente.


Desafíos locales y propuestas prácticas

  • Cobertura desigual: muchas zonas fuera de los grandes centros carecen de programas de cribado y especialistas retina.

  • Educación y adherencia: pacientes que desconocen la relación entre diabetes y visión no acuden a controles regulares.

  • Soluciones posibles: implementar programas de detección con cámaras de fondo en atención primaria, usar sistemas de teleoftalmología/IA para priorizar derivaciones, campañas públicas sobre la importancia del examen ocular anual y asegurar acceso a tratamientos anti-VEGF y láser a precios asequibles. Programas pilotos en otras regiones han mostrado impacto rápido en detección y derivación temprana.


Llamado a la acción

Salud pública, sociedades médicas, aseguradoras y ONGs deben coordinar un plan nacional: campañas de concienciación, formación de personal primario para realizar foto-retinografías, estableciendo rutas claras de derivación a oftalmología y garantizando acceso a tratamientos —especialmente para poblaciones vulnerables— para reducir la ceguera prevenible por diabetes en la RD.

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