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¿El mejor aliado para activar la circulación y cuidar el corazón? Hacer ejercicios



En nuestra vida moderna, plagada de sedentarismo, pantallas y estrés, el sistema cardiovascular —es decir, el corazón y la red de vasos que llevan la sangre por todo el cuerpo— enfrenta un doble reto: mantenerse funcional y en buen estado. La buena noticia es que la respuesta está al alcance de todos: el ejercicio físico regular se perfila como el mejor aliado para activar la circulación y proteger al corazón.


¿Por qué el ejercicio es tan potente?

Numerosos estudios han demostrado que moverse no solo “gasta calorías”, sino que genera adaptaciones profundas en nuestro organismo:

  • Según la Harvard Health Publishing, el ejercicio habitual permite que el corazón bombee más eficientemente, y los vasos sanguíneos se vuelvan más flexibles gracias a que el flujo sanguíneo aumenta hasta en un 25 % durante la actividad.

  • Un análisis de la National Heart, Lung, and Blood Institute encontró que solo 12 minutos de ejercicio pueden activar cientos de metabolitos asociados a buena salud cardiovascular, incluidos los que mejoran la sensibilidad a la insulina y reducen inflamación.

  • La revisión científica “Exercise training maintains cardiovascular health” señala que el ejercicio mejora la perfusión de los tejidos, induce dilatación de los vasos sanguíneos e incluso promueve la formación de nuevos vasos (angiogénesis).


Beneficios concretos para circulación y corazón

  • El corazón necesitará menos esfuerzo para bombear sangre, lo que reduce la presión que se ejerce sobre arterias y venas.

  • Mejora del perfil lipídico (colesterol, triglicéridos), mejor sensibilidad a la insulina y disminución de factores de riesgo para enfermedades del corazón.

  • Los vasos sanguíneos se hacen más “elásticos” y eficientes, lo que favorece una mejor circulación, mayor oxigenación de tejidos y menor riesgo de obstrucciones.

¿Qué tipo de ejercicios convienen?

  • Actividades aeróbicas como caminar rápido, correr, nadar o andar en bicicleta. Lo ideal: al menos 150 minutos a la semana de intensidad moderada o 75 minutos de intensidad vigorosa.

  • Ejercicios de fuerza (pesas, bandas elásticas) que también ayudan al corazón trabajando la musculatura y contribuyendo al metabolismo.

  • Importante: iniciar con moderación y adaptar al estado físico, especialmente si existe alguna enfermedad cardiovascular o factor de riesgo.


Consejos prácticos para empezar

  1. Comienza con caminatas de 20–30 minutos al día a paso ligero.

  2. Añade 1 o 2 días a la semana de fuerza: levantamientos ligeros, sentadillas, ejercicios de resistencia.

  3. Si puedes, dedica sesiones cortas de alta intensidad (por ejemplo intervalos) que pueden potenciar los efectos.

  4. Presta atención: si tienes presión alta, sobrepeso u otro riesgo cardiovascular, consulta con un médico antes de cambiar tu rutina.

  5. Haz del ejercicio un hábito, no una obligación: encuentra algo que te guste (baile, piscina, bici) para que sea sostenible.


Conclusión

El mensaje es claro: activar el cuerpo es activar el corazón. El ejercicio deja de ser simplemente una opción estética o de bienestar y se transforma en una herramienta preventiva clave para la buena salud cardiovascular. No esperes a que haya signos negativos: ponerse en movimiento hoy puede marcar una gran diferencia mañana.

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