Aconsejan revisar la vista periódicamente para controlar defectos que provoca conducir de noche
- Harley Nuñez

- 3 nov 2025
- 2 Min. de lectura

Ante el aumento del tráfico nocturno y la cantidad de conductores que manejan en condiciones de baja iluminación, especialistas en salud visual advierten sobre el riesgo de no atender pequeños defectos de la vista que, no corregidos, podrían incrementar las probabilidades de sufrir un accidente durante la conducción nocturna.
El oftalmólogo Fernando Llovet, cofundador de la clínica Clínica Baviera, hizo énfasis en que “todas estas limitaciones hacen que, al conducir de noche, cualquier pequeño defecto visual no corregido aumente y pueda incrementar el riesgo de sufrir un accidente”.Según el “Estudio de la Visión en España 2025” de la clínica, aproximadamente seis de cada diez conductores españoles reconocen tener dificultades visuales al circular de noche.
¿Por qué es más difícil conducir de noche?
El ojo humano tiene un mecanismo de adaptación llamado visión escotópica que permite percibir en entornos de poca luz, pero con varias limitaciones:
La percepción de colores se reduce, dejando básicamente tonos de blanco, gris y negro.
La agudeza visual y la claridad de la visión central disminuyen en la oscuridad. Se ve afectada la sensibilidad al contraste y la capacidad para juzgar distancias y objetos en movimiento en entornos de poca iluminación.
Además, el cambio de hora que adelanta el anochecer puede agravar estos factores, porque el conductor puede afrontar estados de fatiga o somnolencia justo cuando la visibilidad ya se reduce.

Factores de riesgo y grupos más vulnerables
El especialista Llovet señaló que, aunque cualquier conductor puede verse afectado, hay grupos que lo están más: personas con defectos refractivos como miopía, astigmatismo, o con patologías oculares que afectan la retina o el cristalino, como cataratas.También se describe un fenómeno denominado “miopía nocturna”, que da dificultades para enfocar objetos lejanos en entornos oscuros, aunque la visión diurna funcione aparentemente bien.
¿Qué hacer para conducir más seguro por la noche?
Programar revisiones periódicas de la vista, incluso si no se perciben síntomas claros.
Utilizar la corrección óptica adecuada (gafas o lentes de contacto) para conducir en condiciones de poca luz.
Mantener en buen estado los elementos del vehículo que afectan la visibilidad: faros bien alineados, parabrisas limpios, cristales despejados.
Evitar manejar de noche si se tiene la sensación de visión borrosa, deslumbramientos frecuentes o fatiga visual. Estos podrían ser síntomas de que hay un defecto visual sin corregir.
Conclusión
La conducción nocturna exige más a nuestros ojos que la diurna. Las condiciones de poca luz, el deslumbramiento de otros vehículos y posibles defectos visuales no corregidos crean un escenario de mayor riesgo. Revisar la vista periódicamente y asegurarse de que la corrección óptica sea la adecuada no sólo mejora la seguridad al volante, sino que también protege la visión a largo plazo. Como advierten los especialistas, un pequeño defecto puede tener consecuencias importantes si se conduce en la oscuridad sin la supervisión adecuada.

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