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Vulnerabilidad Climática Amenaza la Estabilidad Fiscal de República Dominicana



SANTO DOMINGO, RD – 27 de octubre de 2025 –

La República Dominicana, situada en una de las zonas más vulnerables del Caribe, se enfrenta a una encrucijada financiera marcada por el cambio climático. El reciente impacto de la Tormenta Tropical Melissa, que ha provocado severas inundaciones y la incomunicación de localidades agrícolas, ha puesto en evidencia la rigidez de las finanzas públicas del país para afrontar estos desastres con recursos propios.


El principal obstáculo radica en la pesada carga de la deuda pública. Las finanzas dominicanas destinan un porcentaje alarmante, cercano al 27% del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025, únicamente al pago de intereses y amortizaciones de la deuda. Esta situación, en un contexto donde la deuda total del Sector Público No Financiero (SPNF) se proyecta en un 60% del PIB para el cierre del año, reduce drásticamente el espacio fiscal para invertir en infraestructura resiliente, mitigación climática y asistencia social post-desastre.


La gravedad del escenario ha sido resaltada por el Banco Mundial, que sitúa a República Dominicana entre los 41 países con mayor riesgo climático global, estimando pérdidas económicas de hasta el 1% del PIB por eventos atmosféricos. La institución también advierte de las consecuencias sociales: sin medidas de adaptación o mitigación, se estima que 110,000 personas más podrían caer en la pobreza para el año 2050.


Aunque el país recibe asistencia técnica y financiamiento de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID y la FAO, estas ayudas a menudo se canalizan como préstamos. El BID, por ejemplo, ha incluido a la República Dominicana en su programa BID CLIMA, que busca movilizar capital para inversiones verdes a través de la deuda temática. Sin embargo, los expertos financieros urgen al gobierno a encontrar soluciones sostenibles a largo plazo para liberar recursos internos de la alta rigidez presupuestaria y blindar al país ante la creciente frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos que, de repetirse, podrían desviar las proyecciones optimistas de reducción de la deuda.

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