top of page

Venezolanos en Miami apoyan presión contra Maduro… pero el giro “petrolero” de Trump enciende alarmas: “Venezuela no es un botín”



Parte de la diáspora no descarta una acción de EE. UU. para sacar al chavismo, pero crece el rechazo cuando el discurso pasa de “narcotráfico” a “recuperar el petróleo”. Organizaciones advierten que mano dura no siempre significa democracia.


La diáspora venezolana en Miami ha vivido durante años entre la esperanza y la frustración: el deseo de ver a Venezuela libre de Nicolás Maduro, y el temor a que cualquier “solución” termine convirtiendo al país en un tablero geopolítico donde otros deciden el destino nacional.


En ese contexto, una eventual intervención de Estados Unidos no incomoda del todo a ciertos sectores del exilio, especialmente cuando se presenta como una ofensiva contra el narcotráfico y redes criminales. Pero el ambiente cambió cuando el presidente Donald Trump movió el foco del discurso hacia el petróleo, alimentando sospechas sobre las verdaderas motivaciones de Washington.


“Venezuela no es un botín”, expresó Adelys (“Ade”) Ferro, directora del Venezuelan American Caucus, al describir el desconcierto que se extendió rápidamente en Miami tras el giro retórico del mandatario. Ferro advirtió que, aunque el exilio sueña con una Venezuela democrática y en paz, “no todo lo que se presenta como mano dura o intervención es sinónimo de democracia”.


La preocupación no surge en el vacío. Esta semana, Trump anunció una “total y completa” ofensiva de bloqueo contra buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, justificándolo con argumentos que mezclan seguridad, drogas y “robo” de activos energéticos. La medida ha provocado reacciones internas en EE. UU., incluyendo advertencias de legisladores que la consideran una escalada de alto riesgo.


A la vez, reportes recientes apuntan a una intensificación del pulso militar en el Caribe y a tensiones dentro del propio aparato de defensa estadounidense sobre los costos humanos y políticos de estas operaciones.


Para muchos venezolanos en el sur de Florida, el mensaje es claro: presionar a Maduro no es lo mismo que “repartirse” Venezuela, y el lenguaje utilizado por la Casa Blanca puede marcar la diferencia entre apoyo, cautela o rechazo abierto.

 
 
 

Comentarios


bottom of page