top of page

Opret admite que el muro era un peligro… pero nadie explica quién lo aprobó ni quién pagará el despilfarro


La Opret confirmó que ordenó retirar un muro tipo New Jersey en una marginal de la Autopista Duarte porque representaba un riesgo mortal para los conductores. La explicación oficial: vehículos no alcanzaban a visualizar la estructura a tiempo y terminaban impactándola, especialmente en un tramo donde se circula a alta velocidad.


Bien. Nadie sensato se opone a eliminar un peligro.

Pero lo verdaderamente escandaloso es lo que viene después:

¿cómo llegó ese muro a colocarse ahí en primer lugar?

¿Quién lo diseñó? ¿Quién lo aprobó? ¿Quién lo supervisó?

¿Y quién responde por el dinero público invertido en una obra que terminó siendo retirada por “mal hecha”?


Porque esto no es un accidente aislado. Desde que inició la ampliación de la Autopista Duarte y la construcción de marginales vinculadas a la extensión del Metro hacia Los Alcarrizos, conductores, moradores y medios han advertido reiteradamente que esos muros estaban mal ubicados, eran confusos y generaban choques.



Y aun así se construyeron.


Seguridad vial improvisada = vidas en juego

El muro se retiró… pero dejó un tramo abierto donde se hacen retornos indebidos, sin suficiente señalización ni un rediseño inmediato que proteja al usuario. El resultado: se cambió un riesgo por otro, igual o peor.


Eso es lo indignante:

una institución pública reconociendo que algo era peligroso, pero actuando como si la solución fuera simplemente quitarlo y ver qué pasa.


En una autopista con flujo pesado y velocidades altas, el “vacío” sin control es una trampa mortal. Y la planificación seria no funciona a golpes de prueba y error.


¿Qué pasa con lo que se gastó?

El país no puede seguir normalizando este patrón:


  1. se diseña mal,

  2. se ejecuta con dinero público,

  3. la gente advierte el peligro,

  4. ocurren accidentes,

  5. y entonces se corrige… sin rendir cuentas.



Los muros no aparecen por generación espontánea.

Hubo planos, hubo contrataciones, hubo cubicaciones, hubo pagos, hubo supervisores.


Si hoy se admite que ese muro era un riesgo, también debería admitirse que fue una mala decisión técnica. Y si fue una mala decisión no puede quedar sin responsables.


Las preguntas que el Estado debe responder


  • ¿Quién autorizó colocar esa barrera en esa ubicación específica?

  • ¿Qué empresa la construyó y cuánto costó?

  • ¿Existe una auditoría de diseño y seguridad vial del proyecto?

  • ¿Cuántos accidentes se registraron antes de retirarlo?

  • ¿Quién responde por la inversión perdida?



Porque el problema no se resuelve con comunicados.

Se resuelve con planificación real, señalización inmediata y rendición de cuentas.



El problema de fondo: obras sin visión integral


La marginal y su sistema de muros fueron presentados como parte de una solución para ordenar el tránsito y separar flujos locales de expresos. Eso, en teoría, es correcto. Pero en práctica ha sido un laboratorio de improvisación, cambios sobre la marcha y caos permanente en varios puntos del corredor.


Cuando un país termina quitando lo que acaba de construir porque “era peligroso”, lo que está diciendo es otra cosa:


Aquí se está ejecutando sin la planificación debida.



La Opret hizo lo correcto al retirar el muro.

Lo que no es correcto es que nadie explique por qué se puso y quién paga el desastre.



👉 Y dinos: ¿debe abrirse una investigación formal sobre el diseño de estos muros en la Autopista Duarte?

 
 
 

Comentarios


bottom of page