Ni solo superstición ni simple cristal: lo que no sabías sobre los espejos y cómo evitar los 7 años de mala suerte
- Harley Nuñez

- 3 nov 2025
- 3 Min. de lectura

Romper un espejo y escuchar de inmediato “¡siete años de mala suerte!” es algo que muchos hemos oído desde la infancia. Pero ¿de dónde viene exactamente esa creencia, qué significó históricamente un espejo y qué puedes hacer —con sentido y seguridad— si se rompe uno en casa? Aquí te explicamos la historia, la ciencia del reflejo y consejos prácticos para evitar que el susto se convierta en un problema real.
Origen histórico: espejos, alma y ciclos de vida
La idea de que un espejo puede atrapar o afectar el alma aparece en culturas antiguas: en Grecia y Roma las imágenes reflejadas tenían connotaciones misteriosas y espirituales. Los romanos creían que la vida se renovaba en ciclos de siete años, por lo que dañar un espejo era, simbólicamente, dañar ese ciclo vital —de ahí el número siete asociado a la mala suerte. Esa mezcla de creencia espiritual y simbolismo temporal fue la que hizo que la superstición perdurara.
¿Es solo folklore o hay algo de “razón” psicológica?
No hay evidencia de que un espejo roto cause efectos sobrenaturales, pero los espejos sí influyen en la psique humana. Nuestra relación con el reflejo (autorreconocimiento, imagen corporal, sensación de ser observado) hace que los espejos ocupen un lugar simbólico en rituales y tabúes: cubrir espejos en funerales, evitar mirarlos en determinadas situaciones o atribuirles poderes. Esa carga simbólica alimenta la superstición: una pérdida simbólica se traduce psicológicamente en miedo y en atribuir mala suerte a hechos posteriores.
Mitologías, variaciones y “remedios” populares
A lo largo del tiempo han surgido numerosas formas populares para “anular” la mala suerte si rompes un espejo: enterrar los fragmentos, triturarlos hasta convertirlos en polvo y esparcirlos, pagar a alguien para que recite una oración o simplemente atravesar una puerta con la mano izquierda —rituales que mezclan tradición, sentido común y superstición. Ninguno tiene base científica; son prácticas culturales que funcionan más como catarsis psicológica que como protección real.
Seguridad real: qué hacer si se rompe un espejo (con sentido práctico)
Evita cortar o respirar polvo —no intentes lijar o pulverizar los fragmentos en casa sin protección. El vidrio puede ser peligroso.
Recoge con cuidado —usa guantes gruesos, recoge los fragmentos grandes y después barre con una escoba y una toalla húmeda para las astillas pequeñas; deposita todo en una bolsa resistente. (Consejo práctico de seguridad doméstica, no superstición).
No tires fragmentos en la vía pública —si tu “remedio cultural” implica enterrar o tirar vidrios, mejor busca puntos de reciclaje o desecho seguro.
Si quieres un ritual simbólico seguro —si te calma enterrar un pequeño trozo, hazlo en un macetero propio o guarda un ritual simbólico sin riesgo (por ejemplo, escribir en un papel y quemarlo en un recipiente seguro).

¿Qué dicen los expertos sobre creer en supersticiones?
Los especialistas en sociología y psicología explican que las supersticiones persisten porque ayudan a las personas a dar sentido a la incertidumbre y a sentirse con control cuando ocurren eventos imprevistos. Creer en reglas sencillas (no pasar por debajo de una escalera, no romper un espejo) ofrece una estructura emocional aunque no exista causalidad. Reconocer esto reduce la ansiedad asociada a la creencia.
Equilibrio entre respeto cultural y sentido común
Los espejos han sido objetos simbólicos desde hace milenios: portales, cautivos del alma, herramientas de vanidad y también de introspección. Romper uno puede producir malestar —pero no hay pruebas de que provoque siete años de mala suerte—. Si se te rompe uno, prioriza la seguridad: limpia con guantes, desecha de forma responsable y, si lo deseas, realiza un pequeño gesto simbólico para sentir que cierras la experiencia. Eso suele ser suficiente para que el efecto psicológico desaparezca.

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