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Luisiana estrena ley y convicto acepta pena de castración por intento de violación infantil




BATON ROUGE / LEESVILLE — Thomas Allen McCartney, de 37 años, se convirtió en el primer condenado en aceptar una sentencia que incluye prisión más castración física y química por el intento de violación de una niña de siete años. Este acuerdo legal se basa en una ley pionera aprobada en Luisiana, que permite a los jueces imponer castración quirúrgica para ciertos delitos sexuales agravados contra menores.


McCartney, ya clasificado como agresor sexual de nivel tres, se enfrentó a esta dura medida tras múltiples condenas previas por agresiones sexuales contra menores. Al aceptar el pacto, evitó una extensión adicional de hasta cinco años en su condena si hubiera rechazado someterse al procedimiento.


Este caso pone en práctica una legislación que, desde agosto de 2024, permite que los jueces impongan castraciones quirúrgicas —irreversibles— además de la prisión, como forma de disuasión. No obstante, la ley genera controversia: defensores la consideran una respuesta justa ante crímenes atroces, mientras que críticos cuestionan su ética y constitucionalidad, al tratarse de una forma extrema de castigo corporal.

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