Las sorprendentes y variadas formas en las que la nociva bacteria E. coli ha contribuido al avance de la ciencia
- Harley Nuñez

- 31 oct 2025
- 3 Min. de lectura

Aunque en la vida cotidiana Escherichia coli (E. coli) suele asociarse a intoxicaciones alimentarias, en el laboratorio esta bacteria se ha convertido en una de las herramientas más poderosas de la biología moderna. Desde la comprensión de la regulación genética hasta la producción de medicamentos y experimentos que ponen a prueba la teoría evolutiva, E. coli ha sido protagonista de descubrimientos y tecnologías clave.
1. E. coli fue fundamental para descubrir cómo se regula la expresión génica
En la década de 1950–60, el trabajo sobre la regulación de enzimas y virus en bacterias —incluido el estudio del operón lac— sentó las bases de la genética molecular. Las investigaciones de François Jacob y Jacques Monod, realizadas en bacteria y bacteriófagos, fueron reconocidas con el Nobel de Medicina en 1965 y explicaron cómo las células “encienden” o “apagan” genes según las necesidades. Esos conceptos nacieron en gran medida gracias a modelos bacterianos como E. colli.
2. E. coli como “fábrica” de proteínas terapéuticas
La facilidad para introducir plásmidos y expresar genes extranjeros hizo de E. coli la primera elección para producir proteínas humanas recombinantes a gran escala. Insulina humana recombinante, hormona de crecimiento y numerosas enzimas terapéuticas se han fabricado inicialmente en cepas de E. coli, revolucionando el tratamiento de enfermedades crónicas y abriendo la biotecnología industrial.

3. Fue y sigue siendo el caballo de batalla de la biología molecular
Técnicas que hoy damos por sentadas —clonación molecular, amplificación de genes en vectores, selección con antibióticos, secuenciación temprana mediante vectores bacterianos y cribados funcionales— se desarrollaron usando E. coli como hospedador experimental. Su ciclo de crecimiento corto, fácil cultivo y herramientas genéticas disponibles la convirtieron en el “organismo modelo” por excelencia.
4. Un laboratorio vivo para estudiar evolución en tiempo real
El experimento de evolución a largo plazo dirigido por Richard Lenski (LTEE), iniciado en 1988, sigue doce poblaciones de E. coli durante decenas de miles de generaciones. Ese experimento ha mostrado adaptaciones repetidas, cambios en la tasa de mutación y hasta la aparición de nuevas capacidades metabólicas (como el uso aeróbico del citrato en una población), ofreciendo pruebas experimentales sobre contingencia histórica, repetibilidad evolutiva y dinámica genómica.
5. Base para la biología sintética y sensores biológicos
Hoy, E. coli es un lienzo para la biología sintética: circuitos genéticos artificiales, biosensores para detectar contaminantes o metabolitos y plataformas de producción diseñadas aparecen primero en E. coli antes de trasladarse a sistemas más complejos. Su “menor costo” experimental y la abundante información sobre su biología la hacen ideal para prototipar ideas.
6. ¿Por qué usar una bacteria “nociva” para avanzar la ciencia?
La mayoría de las cepas usadas en investigación son variantes atenuadas (por ejemplo K-12) que no causan enfermedad en condiciones normales de laboratorio. Sus ventajas —crecimiento rápido, bajo costo, genética manipulable y protocolos estandarizados— permiten experimentos imposibles en organismos más complejos. Esto no exime de la necesidad de bioseguridad: trabajar con bacterias requiere buenas prácticas y contención adecuada.

Contribuciones prácticas: ejemplos concretos
Regulación génica: modelo del operón lac y principios de control de la expresión.
Biotecnología médica: producción comercial de insulina y otras proteínas terapéuticas.
Evolución experimental: LTEE de Lenski, que ha producido hallazgos sobre adaptación y novedad genética.
Plataforma de investigación: vectores de clonación y herramientas plasmídicas desarrolladas y optimizadas en E. coli.
Limitaciones y consideraciones éticas
Aunque E. coli es extremadamente útil, no es un sustituto perfecto para células humanas o animales cuando se requieren modificaciones postraduccionales complejas (p. ej., glicosilaciones humanas). Además, la investigación con microorganismos exige protocolos de bioseguridad, regulación y responsabilidad social, sobre todo cuando los proyectos incluyen edición genética o aplicaciones ambientales.
Conclusión
La dicotomía es fascinante: una bacteria conocida por causar enfermedades también ha sido una de las herramientas científicas más valiosas del último siglo. Gracias a E. coli, entendemos mejor la regulación genética, hemos fabricado medicamentos que salvan vidas y observamos la evolución en acción. Aprender de ella y usarla con responsabilidad es parte del progreso científico.

.png)



Comentarios