Labubu: ¿demoníacos o peligrosos? Lo que opinan religiosos y expertos
- Harley Nuñez

- 31 oct 2025
- 3 Min. de lectura

Los populares peluches de colección Labubu, creados por Pop Mart y diseñados por el artista Kasing Lung, se han convertido en un fenómeno mundial. Pero junto al furor de ventas han surgido rumores, teorías de conspiración y advertencias: ¿pueden estos juguetes tener connotaciones demoníacas o representar un riesgo para los niños? Religiosos, influencers y autoridades de consumo han emitido sus posturas.
¿Qué son los Labubu?
Los Labubus son figuras coleccionables introducidas en 2019 por Pop Mart.
Están inspirados en la serie de cuentos The Monsters del artista Kasing Lung, quien menciona influencias del folclore nórdico.
Visualmente presentan características juguetonas pero algo inquietantes: sonrisa afilada, orejas puntiagudas, cuerpo mullido. Esto ha alimentado tanto su popularidad como las interpretaciones conspirativas.
Las preocupaciones religiosas y las teorías sobre lo “demoníaco”
En redes sociales y foros han proliferado afirmaciones de que los Labubus “tienen energía negativa” o incluso que pueden “provocar pesadillas y malestares”. Una influencer cubana relató migrañas, insomnio y pensamientos depresivos tras tener estos peluches en su casa..
Varios medios mexicanos han señalado que los Labubus “estarían inspirados” en el demonio mesopotámico Pazuzu.
Una coalición de padres cristianos lanzó una campaña para comprar y destruir estos juguetes, al considerarlos “la encarnación del demonio Pazuzu”.
En una parroquia, un sacerdote aceptó bautizar un muñeco Labubu con agua bendita, lo que desató polémica sobre la adecuación de los rituales y el significado espiritual de estos objetos.
Importante aclarar: No se encontró una declaración oficial de un obispo o del Vaticano que catalogue formalmente los Labubus como demoníacos. Las advertencias provienen sobre todo de grupos religiosos locales, medios de comunicación y testimonios personales.

Aspecto de seguridad y riesgos tangibles
Aunque la conversación sobre lo “demoníaco” es más subjetiva, sí existen alertas concretas por seguridad: la Consumer Product Safety Commission (CPSC) de EE.UU. ha advertido que imitaciones de los Labubus (“Lafufus”) pueden representar un riesgo de asfixia para menores, contener piezas pequeñas, materiales peligrosos o no cumplir regulaciones.
Otra alerta indica que en algunos países se han ordenado suspensiones de venta del juguete ante riesgos para la salud infantil.
¿Cuál es la postura de expertos y religiosos?
Un análisis más escéptico apunta que la asociación entre los Labubus y demonios como Pazuzu se basa en especulaciones visuales y teorías de internet, no en declaraciones del creador.
Desde el ámbito religioso, algunos clérigos consideran que el valor simbólico de cualquier objeto —como un juguete o peluche— depende del uso que se le dé. En ese sentido, el que algo se vuelva “maligno” dependería más bien del valor que se le atribuya y de las prácticas personales, no del objeto en sí. (Ver testimonios en foros)
Conclusión
Los Labubus son un fenómeno de moda que ha enganchado a coleccionistas y creadores de tendencias. Las acusaciones de que sean demoníacos provienen de interpretaciones visuales, testimonios personales y campañas particulares, más que de una doctrina firme de la Iglesia. Sí existen riesgos reales más concretos: las imitaciones sin control presentan un peligro para niños por calidad y seguridad.
En resumen:
No hay evidencia concluyente de que los Labubus sean “demoníacos” según doctrina religiosa oficial.
Sí conviene que padres y coleccionistas estén atentos a la autenticidad y seguridad de los juguetes.
Como con muchos objetos de cultura pop viral, el uso y el simbolismo que cada persona le dé pueden generar percepciones diversas.

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