La Neverita y Los Tres Charquitos: balnearios en el río Nizao tan atractivos como peligrosos.
- Harley Nuñez

- 19 ago 2025
- 2 Min. de lectura

El río Nizao, arteria vital que abastece agua potable, energía hidroeléctrica y riego agrícola para San Cristóbal, Peravia y el Gran Santo Domingo, ha experimentado un auge de balnearios informales: La Neverita, en Yaguate, y Los Tres Charquitos, en Roblegal, Pizarrete. A pesar de su popularidad, estos lugares representan un escenario de alto riesgo para sus visitantes.
¿Qué los hace atractivos (y peligrosos)?
“Piscinas naturales” engañosas: Formados por maquinaria pesada y extracciones de arena, los charcos apariencia inofensiva esconden profundidades repentinas y terrenos inestables.
Alta concurrencia y ambiente festivo: La cercanía con Santo Domingo (unos 40 minutos) los ha convertido en destino popular para familias y jóvenes que buscan alivio del calor, con música, comidas, bebidas y hasta jet-skis (como en La Neverita, donde cuestan alrededor de RD$500 por cinco minutos).
Tragedias y ausencia de supervisión
Numerosos ahogamientos: La Neverita registró al menos seis muertes de jóvenes, mientras que en Los Tres Charquitos falleció un adolescente en agosto.
Casos recientes: A inicios de mayo, dos personas (Héctor Napoleón Moreta, de 58 años, y Diego Soriano, joven residente en Haina) se ahogaron durante un fin de semana. Otro joven, Wilkin Rivera Heredia, desapareció para luego ser hallado muerto al día siguiente.
Respuesta comunitaria y gubernamental
Clausuras ignoradas: Aunque la Defensa Civil de Peravia ha cerrado temporalmente La Neverita y colocado letreros de alerta, los visitantes continúan acudiendo.
Diálogo institucional: Alcaldes de Yaguate, Santana y Pizarrete se reunieron para discutir mejoras en infraestructura y seguridad sin frenar la actividad económica. Vendedores aseguran advertir a los bañistas sobre los peligros, pero muchos no hacen caso.
El entorno deteriorado: la ruta de la arena
Saquear y depredar el cauce: La extracción ilegal de arena y grava ha desfigurado el lecho del río Nizao, hundiéndolo y colapsando sus márgenes. Lo grave: esta “ruta de la arena” alimenta un negocio millonario ligado a redes criminales y ha sido comparada con el narcotráfico por el presidente Abinader.
Violencia y amenazas: Activistas, periodistas y vecinos que denuncian estas operaciones enfrentan amenazas, extorsiones e incluso asesinatos.
Débil respuesta estatal: Aunque se han propuesto unidades de policía ambiental y aplicaciones de trazabilidad, la aplicación efectiva de la ley sigue siendo limitada.
Conclusión: Un destino de belleza cautelosa y urgencia ambiental
Los balnearios informales del río Nizao atraen a quienes buscan escaparse del calor y disfrutar del agua, pero encarnan un problema mucho más profundo: la falta de regulación, la explotación ambiental y la indiferencia institucional están convirtiendo estas zonas en trampas mortales.
Es urgente que:
Se garantice vigilancia activa con personal capacitado (salvavidas, casetas fijas).
Se regulen oficialmente los balnearios, con señalización clara y protocolos de emergencia.
Se frene la minería ilegal en el cauce mediante una intervención estatal decidida, con sanciones reales.
Se promueva un turismo responsable, sustentable y seguro.

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