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La educación vial como base de una convivencia pacífica.


 En un país marcado por altos niveles de siniestralidad y conflictos viales, la educación vial emerge como una herramienta esencial para fomentar el respeto cívico, la prevención de accidentes y la convivencia pacífica. Iniciativas educativas gubernamentales y escolares están enfrentando este desafío con programas innovadores y mensajes claros.


Avances institucionales y campañas públicas

  • La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) activó en diciembre 2024 la campaña “Educación Vial por la Vida”, con presencia en intersecciones clave del Distrito Nacional. Agentes y auxiliares usaron carteles con mensajes como “Este Espacio es del Peatón, Respétalo”, “No Uses el Celular al Conducir” y “La Velocidad es Tu Enemiga” para sensibilizar a conductores y peatones

  • El Pacto Nacional por la Seguridad Vial, lanzado en 2025, busca reducir la mortalidad por accidentes en un 15 % anual hasta 2030. Entre sus ejes están la educación vial, nuevas sanciones, un sistema de puntos en licencias y campañas de promoción del uso de cascos a motociclistas, quienes representan el 68 % de las víctimas fatales.


Educación vial en el sistema escolar: formación desde la infancia

  • El Minerd, en colaboración con el INTRANT y el MEPyD, ha capacitado a 7,194 estudiantes en temas de seguridad vial, impartiendo charlas en 41 centros escolares del Gran Santo Domingo entre noviembre 2023 y enero 2024

  • Durante 2023‑2024, un programa piloto se ejecutó en 125 centros educativos distribuidos en siete regiones del país. En esas jornadas, alrededor de 10,000 estudiantes recibieron formación sobre la Ley 63‑17, derechos y deberes en el tránsito, resolución de conflictos viales y respeto hacia los demás actores en la vía.

  • En abril de 2024 comenzó la segunda etapa de capacitaciones dirigidas a docentes, con el propósito de convertirlos en multiplicadores del conocimiento en seguridad vial. Las formaciones abordaron temas como manejo defensivo, compromiso ciudadano y fundamentos de la Ley 63‑17

  • Desde enero de 2025, se incorporará oficialmente la asignatura de Educación Vial al currículo escolar, junto a medidas como una red de patrullaje y beneficios en la renovación de licencias para conductores sin infracciones.

  • Iniciativas privadas como el proyecto Juventud en Tránsito (Intrant, Motor Crédito, Santo Domingo Motors, Entrena y Minerd) empezaron en 2024 con la capacitación de 1,000 estudiantes en La Guáyiga y Pedro Brand, centrada en promover responsabilidad vial entre jóvenes preuniversitarios.


Educación vial como fundamento del civismo y la convivencia


  • Como señala Diario Libre, la falta de educación vial en República Dominicana ha contribuido a normalizar comportamientos arriesgados: cruzar con luz roja, estacionar en doble fila o ignorar al peatón. Frente a esto, la educación vial no debe limitarse a divulgar normas, sino a interiorizar el respeto como esencia de la vida en sociedad.

  • Informes como el de Liderando el cambio: progresando en seguridad vial subrayan la gravedad de la situación: 3,128 muertes y más de 84,000 accidentes en 2023—el tránsito es la segunda causa de muerte en el país, lo que resalta la urgencia de actuar en educación y prevención


¿Por qué la educación vial es clave para una convivencia pacífica?

  • Según definiciones académicas, la educación vial es un proceso continuo que promueve seguridad, respeto mutuo y prevención de siniestros, mediante el desarrollo de competencias, valores y actitudes responsables desde temprana edad.

  • Una sociedad cívica depende de ciudadanos informados y empáticos. Como dice la reflexión citada por Juventud en Tránsito, el tránsito “refleja nuestra convivencia diaria, nuestras decisiones colectivas y de cómo valoramos la vida”


Conclusión

La educación vial en República Dominicana está dejando de ser un tema marginal para transformarse en un pilar indispensable de la convivencia pacífica. Desde campañas en las calles hasta la incorporación en el currículo escolar, pasando por alianzas público‑privadas, cada esfuerzo contribuye a cultivar el respeto, proteger vidas y revertir una cultura de indisciplina. Para lograrlo, el compromiso debe ser permanente, integrado desde el hogar, la escuela y la comunidad en su conjunto.


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