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Fenómenos naturales, cambio climático y macroeconomía: un triángulo de riesgo para el desarrollo


Los fenómenos naturales extremos y el cambio climático ya no son solo asuntos ambientales: impactan directamente la salud macroeconómica de los países. Inundaciones, sequías, tormentas más intensas, olas de calor, y otros eventos inesperados afectan la producción, las infraestructuras, los servicios públicos y la estabilidad financiera. En muchos países —especialmente los más vulnerables— estos efectos se traducen en pérdidas de crecimiento, endeudamiento mayor, presión sobre presupuestos estatales y desigualdad creciente.

En República Dominicana, aunque el país ha tomado pasos hacia la adaptación climática, las cifras apuntan a que ya se padecen consecuencias macroeconómicas palpables. A continuación se analiza cómo operan estos vínculos y qué retos enfrentan los países para mitigarlos.


Cómo los fenómenos naturales afectan la macroeconomía

Para entender el nexo entre el clima y la economía agregada, conviene desglosar varios canales de impacto:

Canal de impacto

Mecanismo

Efecto macroeconómico

Daños físicos

Inundaciones, huracanes, deslizamientos, tormentas

Destrucción de infraestructura (vías, puentes, viviendas), interrupción de servicios públicos

Pérdidas agrícolas / productivas

Sequías, alteración de patrones de lluvias, plagas

Caída de la producción agrícola, reducción en exportaciones, pérdida de empleo rural

Interrupciones en la cadena de suministro

Eventos meteorológicos que paralizan rutas, puertos, logística

Retrasos, costos elevados, escasez de insumos

Costos de recuperación / reconstrucción

Endeudamiento estatal, sobrecarga de presupuesto

Menor inversión pública en otros ámbitos (salud, educación, innovación)

Incertidumbre, volatilidad y percepción de riesgo

Clima más impredecible, mayor frecuencia de extremos

Menor inversión privada, mayores tasas de riesgo, fuga de capitales

Efectos sociales y migración interna

Desplazamientos, pérdida de activos, vulnerabilidad

Presión sobre servicios sociales, crecimiento desordenado, aumento de pobreza

Estudios recientes muestran que la volatilidad de temperatura, por ejemplo, ha aumentado, y un grado Celsius adicional de volatilidad se ha asociado con una reducción promedio de 0,3 % en el crecimiento del PIB y un aumento del 0,7 % en la volatilidad del PIB.

Además, una revisión global (meta‑análisis) concluye que los impactos económicos del cambio climático son predominantemente negativos, con efectos más intensos sobre los países más pobres y vulnerables.

En el caso de República Dominicana, el Banco Central y autoridades locales estiman que el país pierde un promedio de 0,9 % del PIB anual solo por los efectos negativos del cambio climático en infraestructuras de transporte y vivienda. En escenarios de eventos extremos (huracanes categoría 4), esas pérdidas podrían llegar al 10 % del valor de las infraestructuras.


Casos y datos relevantes en República Dominicana

  • Vulnerabilidad constante: El país está expuesto a huracanes, sequías, tormentas tropicales e inundaciones.

  • Afectación de hogares: Con el inicio de la temporada ciclónica 2025, se reportaba que miles de hogares ya enfrentan daños estructurales, pérdidas materiales y desplazamientos internos.

  • Impacto social en la infancia: UNICEF advierte que más de 600 mil menores en República Dominicana ya están expuestos a riesgos por fenómenos extremos, lo que puede agravar la pobreza infantil y juvenil si no se adoptan medidas urgentes.

  • Políticas de adaptación en marcha: El Gobierno dominicano ha enfatizado la necesidad de financiamiento climático y adaptación en foros internacionales, como en la COP28, y trabaja en fortalecer instrumentos de gestión de riesgo.

  • Reforma de códigos de construcción: El vicepresidente del Consejo Nacional de Cambio Climático, Max Puig, ha planteado la transformación de los estándares de construcción para exigir más resiliencia frente a eventos climáticos extremos.


Riesgos emergentes y escenarios de futuro

  • Exacerbación de pérdidas económicas: A medida que ocurran fenómenos más intensos con mayor frecuencia, las pérdidas acumuladas pueden erosionar la capacidad productiva nacional y reducir las tasas de crecimiento potencial.

  • Aumento del endeudamiento climático: La reconstrucción sostenida ante desastres puede elevar la deuda pública y limitar los márgenes fiscales para otras prioridades.

  • Efecto dominó en inversiones: Los inversionistas nacionales y extranjeros pueden volverse más cautelosos en economías con alto riesgo climático, lo cual puede afectar el flujo de capital y la diversificación productiva.

  • Desigualdad y desplazamiento interno: Las comunidades más vulnerables serán las más afectadas, lo cual puede profundizar brechas de ingreso y provocar migraciones internas hacia zonas urbanas.

  • Costos de aseguramiento: El sector asegurador debe reajustar tarifas, reservas y mecanismos de cobertura para enfrentar la creciente frecuencia de eventos extremos, lo que puede encarecer seguros básicos para ciudadanos y empresas.


¿Qué hacer ante este desafío?

Para que un país –y especialmente una nación vulnerable como República Dominicana– pueda enfrentar con éxito este triángulo (fenómenos naturales, cambio climático, macroeconomía), se requieren acciones ambiciosas e integradas:

  1. Incorporación del riesgo climático en planificación macroeconómicaLas políticas fiscales, presupuestarias y de inversión pública deben considerar escenarios de cambio climático para evitar sobrerreacciones ante eventos inesperados.

  2. Infraestructura resilienteReformar los códigos de construcción, fortalecer puentes, carreteras, redes hídricas para que soporten eventos extremos. La prevención es más barata que la reconstrucción repetida.En República Dominicana, ya hay llamados a reconsiderar estándares de calidad en construcciones.

  3. Diversificación productiva y adaptación agrícolaPromover cultivos resistentes, mejores sistemas de riego, técnicas de manejo del suelo y seguros agricoles que protejan al productor frente a riesgos climáticos.

  4. Instrumentos financieros climáticosUso de bonos verdes, fondos de contingencia, seguros paramétricos, líneas de crédito condicionadas a resiliencia, etc.

  5. Fortalecimiento institucional y monitoreoInversión en redes meteorológicas, estaciones hidrológicas, sistemas de alerta temprana y pronóstico climático. En RD se reconoce que hay vacíos en la red hidrometeorológica.

  6. Educación, concienciación y resiliencia comunitariaSensibilización ciudadana, capacitación sobre planes de emergencia locales, estructuras comunitarias de respuesta.Empresas también requieren herramientas como Planes de Continuidad de Negocios (PCN) para mitigar riesgos operativos.

  7. Acción climática internacional y financiamientoAprovechar fondos de cooperación internacional, mecanismos multilaterales y alianzas climáticas. En las Conferencias de las Partes (COP) se busca priorizar pérdidas y daños para apoyar a países más afectados.


Conclusión

El cambio climático ya no es un reto del futuro: es una realidad que erosiona el tejido macroeconómico de las naciones. Los fenómenos naturales extremos, cada vez más frecuentes e intensos, son manifestaciones palpables de esa crisis climática. Para países como República Dominicana, que están expuestos ante ciclones, lluvias intensas y sequías, el costo no es solo ambiental, sino también económico y social.


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