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El Estrés: Una Amenaza Silenciosa pero Real para la Salud.




El estrés ha dejado de ser un simple malestar ocasional para convertirse en una verdadera amenaza para la salud pública mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha catalogado como "la epidemia del siglo XXI", ya que afecta tanto a nivel físico como mental y se ha vinculado directamente con enfermedades cardiovasculares, trastornos de ansiedad, depresión e incluso el debilitamiento del sistema inmunológico.


A pesar de que muchas veces se subestima, el estrés crónico puede alterar el sueño, la digestión, la presión arterial y el equilibrio hormonal. De hecho, estudios recientes han demostrado que quienes viven en un estado continuo de tensión tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades graves como infartos, diabetes tipo 2 y trastornos neurodegenerativos.


Expertos en salud recomiendan incorporar hábitos saludables como el ejercicio físico regular, técnicas de respiración, descanso adecuado, y prácticas como la meditación o el mindfulness. Además, es fundamental eliminar la estigmatización de la salud mental y buscar ayuda profesional cuando sea necesario.


Tomar conciencia del impacto del estrés en nuestra vida no solo es una medida de autocuidado, sino también un paso crucial para preservar nuestra salud a largo plazo. El momento de actuar es ahora.

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