El déficit endémico: la falta de civismo y conciencia ciudadana que cobra vidas diariamente.
- Harley Nuñez

- 26 ago 2025
- 2 Min. de lectura

En la República Dominicana se ha naturalizado un fenómeno preocupante: el creciente déficit de respeto, civismo y conciencia ciudadana, rasgos que, en el entorno vial y social, están cobrándose vidas y erosionando la convivencia colectiva. Esta realidad no es solo una falla cultural, sino una crisis de seguridad pública.
Una crisis vial que no cede
El país registra más de 3,000 muertes al año por accidentes de tránsito —aproximadamente ocho personas fallecidas por día— lo que lo posiciona como uno de los más peligrosos del hemisferio occidental en este ámbito.
Un estudio del Defensor del Pueblo reveló que la baja aplicación de la Ley 63-17 sobre Tránsito Terrestre y la imprudencia al volante, especialmente en motocicletas y rutas peatonales, son factores clave en esta mortalidad dramática.
El civismo ausente: de norma a excepción
En gran parte del país, el conductor se siente dueño de la vía, mientras que el peatón, en el mejor de los casos, es un invitado en su territorio. Señales obviadas, pasos peatonales ignorados, y semáforos que parecen tener valor simbólico, no operativo.
En este contexto, prácticas como estacionarse en doble fila, cruzar fuera del paso habilitado o circular en contra del sentido vial están normalizadas, casi consideradas parte de la cotidianidad. Esto ocurre desde las ciudades más pobladas hasta los pueblos del interior, sin discriminación.
¿Qué nos dicen los ciudadanos?
En Reddit, muchos dominicanos narran su experiencia cotidiana enfrentando la imprudencia:
“Los motoristas hacen lo que le dan la gana… en este país lo que hace falta es consecuencias más duras”
Otro comenta:
“No sabía muchas señales de tránsito… y, aunque las sabía, era inútil porque la gente no las respeta”
Estas voces reflejan frustración e impotencia ante un sistema normativo y social que parece permisivo con el irrespeto y la indisciplina.
Educación cívica: urgencia y responsabilidad colectiva
Especialistas han insistido en que, aunque la fiscalización es necesaria, solo la educación cívica —desde el hogar y las aulas— puede formar comunidades empáticas y respetuosas:
En hogares y escuelas debe cultivarse el respeto a símbolos patrios como la bandera y el himno, base de una identidad nacional integradora.
El civismo al conducir debe promoverse como un valor de convivencia, no solo como cumplimiento de la ley.
En barrios residenciales, el mal manejo de desechos demuestra también falta de respeto al entorno y al bienestar colectivo.
Hacia una transformación cultural necesaria
En última instancia, el llamado es a una revolución interna y diaria del comportamiento social. Cada pequeño acto: ceder el paso, cruzar con cuidado, respetar espacios comunes, tiene el potencial de revertir este deterioro.
Como afirma el artículo de Diario Libre, la paz no es ausencia de conflicto, sino respeto al derecho ajeno. Solo un cambio cultural profundo y sostenido podrá transformar nuestro entorno y salvar vidas
Conclusión
El déficit de civismo y conciencia ciudadana en República Dominicana ya no es solo un problema moral: es una crisis que mata. Solo una apuesta firme por la educación cívica, acompañada de acciones institucionales efectivas y sanciones coherentes, podrá revertir este mal crónico. El desafío es urgente, inmenso, pero imprescindible: orillar al respeto de forma colectiva para forjar una convivencia más segura y digna.

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