El doble sueldo nació como una decisión del trujillismo, y luego el pueblo lo convirtió en conquista social permanente.
- revista quisqueya
- 5 dic 2025
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Aunque hoy es un derecho laboral incuestionable y parte esencial de la economía navideña dominicana, la historia del doble sueldo —o salario de Navidad— comienza en la Era de Rafael Leónidas Trujillo. Y por más que incomode a muchos, los registros periodísticos e históricos coinciden en señalarlo como el origen de esta práctica.
La medida fue institucionalizada en 1954, cuando el régimen dispuso el pago de una remuneración adicional en diciembre para empleados públicos. Con el tiempo, esa obligación se extendió al sector privado y terminó consolidándose como una tradición nacional.
¿Por qué Trujillo lo creó?
El propósito no era altruista:
activar el consumo en Navidad,
dinamizar el comercio interno,
y, sobre todo, reforzar su apoyo político entre la clase trabajadora, asegurando un beneficio tangible y esperado cada año.
En términos prácticos, el doble sueldo se convirtió en una herramienta de control social: ponía dinero en el bolsillo de la gente, estimulaba la economía y alimentaba la narrativa del “benefactor” del régimen.
De práctica política a derecho laboral
Tras la caída de Trujillo, ningún gobierno se atrevió a desmontar ese pago porque ya estaba arraigado en la cultura laboral del país. La costumbre sobrevivió al dictador y terminó transformándose en derecho.
En 1992, el Código de Trabajo lo formalizó bajo el nombre de “salario de Navidad”, estableciendo su cálculo como la duodécima parte del salario anual devengado.
Lo que casi nadie recuerda
Hoy millones de dominicanos reciben su doble sueldo cada diciembre sin saber —o sin querer saber— que su origen está anclado a una etapa autoritaria de nuestra historia.
Eso no cambia su valor actual ni su legitimidad como derecho laboral.
Pero sí deja una verdad clara:
El doble sueldo nació como una decisión del trujillismo, y luego el pueblo lo convirtió en conquista social permanente.
Más allá de simpatías o rechazos, la historia no se reescribe por conveniencia. Se estudia, se entiende y se cuenta como fue.

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