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Educación especial en República Dominicana: ¿Hay verdadera inclusión?


La República Dominicana avanza hacia una educación más inclusiva, pero aún enfrenta grandes desafíos para asegurar que niños, niñas y adolescentes con discapacidad gocen realmente de igualdad educativa.


Avances tangibles y políticas públicas


  • El Ministerio de Educación (MINERD), en alianza con UNICEF, ha puesto en marcha varias iniciativas clave: entre ellas, el “Programa Piloto Técnico Profesional Dual Básico Accesible”, iniciado en 2023 como parte del desarrollo de un Modelo Nacional de Educación Inclusiva.

  • Se han establecido capacitaciones para docentes y técnicos regionales, orientadas a introducir modelos educativos accesibles, con jornadas llevadas a cabo en las 18 regionales del país ,directora de Educación Especial, Lucía Vásquez, destaca la meta de lograr un apoyo integral desde las escuelas hasta las familias.

  • MINERD ha entregado 50 autobuses escolares adaptados con rampas para sillas de ruedas, mejorando la movilidad de estudiantes con discapacidad en múltiples provincias.

  • En cuanto a infraestructura educativa, se han abierto aulas específicas para inclusión en varias regiones como San Cristóbal (Haina y Yaguate).


Datos que revelan brechas de cobertura

  • Según la Encuesta MICS 2019, el 23 % de los niños con discapacidad motora, auditiva o visual no asisten a la escuela, sin contar los casos de discapacidad intelectual.

  • World Vision RD reporta que un 12.4 % de niños con discapacidad no asisten a la escuela, frente a solo el 5.3 % de niños sin discapacidad, lo que evidencia barreras estructurales significativas.

  • En el sistema público, la matrícula de estudiantes con discapacidad creció de 14,351 en 2021 a 19,861 en 2023. Asimismo, entre 2022 y 2023 se añadieron 19 aulas específicas, alcanzando un total de 62.


Obstáculos persistentes

  • Persiste la falta de docentes especializados: la carrera de educación especial apenas graduó su primera generación recientemente, lo que limita la disponibilidad de profesionales capacitados.

  • Las políticas no siempre se traducen en práctica efectiva. Se necesita superar lo que se ha calificado como “inclusión excluyente”, en la que la presencia de estudiantes con discapacidad en aulas regulares no garantiza una inclusión real.

  • Existen barreras materiales como infraestructura inaccesible (falta de rampas, baños adaptados), escasez de recursos educativos especializados (como libros en braille o tecnología asistiva) y escasa capacitación docente.


¿Qué falta para alcanzar una verdadera inclusión?

  • Expandir la formación docente especializada en educación inclusiva.

  • Instalar infraestructura accesible en las escuelas y dotar materiales pedagógicos adaptados.

  • Fortalecer la implementación de políticas públicas, con un seguimiento efectivo y medición de impacto.

  • Promover una transformación cultural dentro del sistema educativo: una mirada que deje de considerar la discapacidad como un problema y reconozca la diversidad como parte de la riqueza de las aulas.


Conclusión

República Dominicana ha tenido logros importantes —como aulas especializadas, autobuses adaptados y programas piloto— que marcan un avance real hacia la inclusión educativa. Sin embargo, estos esfuerzos deben escalarse y consolidarse mediante políticas sostenibles, mayor inversión en formación especializada, infraestructura accesible y recursos educativos adaptados.

La inclusión no puede ser simbólica: debe ser efectiva, integral y equitativa. Solo así se podrá asegurar que todos los niños y niñas, sin importar sus capacidades, accedan y permanezcan en el sistema educativo con dignidad y oportunidades reales.


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