Asesinatos y tráfico ilegal: la “ruta de la arena”, uno de los lugares más peligrosos de República Dominicana.
- Harley Nuñez

- 13 ago 2025
- 2 Min. de lectura

En la zona de El Roblegal, dentro de Las Barias en Baní, se ha consolidado una red ilegal de extracción de arena y grava que opera como una verdadera mafia: es la llamada “ruta de la arena”, un tramo del río Nizao marcado por la violencia, la impunidad y graves daños ambientales.
Devastación ambiental y dominio ilegal
Durante décadas, esta actividad ha erosionado el cauce del río Nizao, hundiendo su lecho y colapsando sus márgenes, poniendo en riesgo ecosistemas y fuentes hídricas vitales para la agricultura local. Sin supervisión estatal y con negocios que mueven cerca de USD 1,000 millones al año, la extracción continúa sin freno.
Violencia en defensa del saqueo
Denunciar la actividad es una decisión peligrosa. Así lo demuestran varios casos recientes:
El agricultor Sixto Ramírez fue asesinado en 1998 tras reclamar contra una grancera ilegal.
El exbeisbolista Alexis Rodríguez fue extorsionado luego de denunciar irregularidades en redes sociales.
En 2024, Francisco Ortiz Báez, un activista ambiental, fue asesinado al intentar detener la extracción en el río Tireo.
Impacto sobre el agua, cultivos y población rural
La pérdida de caudal no solo impacta el medio ambiente, sino que amenaza el abastecimiento de agua a agricultores. Según el biólogo Luis Carvajal, la extracción indiscriminada compromete cultivos como plátano, arroz, caña y verduras, Asimismo, afecta la recarga de acuíferos, lo que podría derivar en desplazamientos forzados, especialmente en comunidades agrícolas.
Respuestas estatales fragmentadas
Aunque el presidente Luis Abinader ha comparado este negocio con el narcotráfico y asegurado que se promueve el uso de canteras secas, la realidad persiste: pocos operativos y débil aplicación de leyes.
No obstante, se han realizado acciones puntuales como:
Detenciones y decomisos por parte del SENPA, especialmente en San Cristóbal, retención de camiones y maquinarias.
Condenas judiciales: Dos personas fueron condenadas en 2022 por extracción ilegal en el Distrito Nacional y obligadas a reforestar en el río.
¿Qué hace falta?
Los expertos coinciden: la respuesta estatal debe fortalecerse. Se requiere una unidad especializada de policía ambiental, trazabilidad de materiales, mayor presencia en campo y reformas legales que sancionen eficazmente. Además, activistas exigen conciencia ciudadana y protección a quienes denuncian.
Conclusión
La “ruta de la arena” en Baní representa una convergencia crítica entre crimen organizado, destrucción ecológica y debilidad institucional. La sobreexplotación del río Nizao y la violencia asociada evidencian la urgencia de actuar. Además de evitar el ecocidio, se debe garantizar la seguridad y el derecho a denunciar sin represalias. El futuro de vastas zonas agrícolas, comunidades rurales y el medio ambiente dominicano depende de ello.

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